LAS BOYBAND NO MUEREN, SE REINVENTAN | BACKSTREET BOYS EN CHILE

1998. La internet, el mundial de Francia y los Backstreet Boys. ¿Cómo es que, tras más de 20 años de diferencia todo sigue prácticamente igual? O quizás no, porque todo evoluciona: la locura por el internet no lo es porque sea la gran novedad, sino porque es imprescindible. ¿El fútbol? El deporte más famoso del mundo, y 100 años después seguramente todo seguiría igual. ¿Los Backstreet Boys? ¿Por qué una boy band de cinco integrantes seguiría vigente? La respuesta es quizás clara: la calidad. Esa calidad que, aún pasando años y años, podemos asegurar que sigue intacta. Las mismas adolescentes eufóricas a su llegada en 1998 tras esa aclamada actuación en Viña del Mar, esas, son aquellas que hoy y siempre serán fieles a los Boys.

 

¿Cómo no vamos a recordar los 90 y no recordar a los oriundos de Orlando, Florida? ¿Cómo no vamos a mirar atrás sin darnos cuenta, a día de hoy, que siguen entre nosotros? ¿Kevin? ¿Brian? Nombres que, para ese entonces, eran poco comunes en nuestro país: ¿hoy? Pan de cada día. ¿Qué habrá sido? La revolución de los 90. La revolución de los Backstreet Boys.

Nos permitimos recordar todo esto a modo introductorio para que dimensionemos la calidad y el impacto que tiene esta banda entre nosotros. Es así como volvemos al año 2019, año en que la banda se hace presente por quinta vez en nuestro país, y el golpe de clase fue el mismo. Con esto, y con todo armado para un regreso espectacular, Backstreet Boys pisa Chile una vez más, ahora por concepto del DNA World Tour, su gira más grande en 18 años.

 

Imagen: Jaime Valenzuela. DG Medios.

 

Lo demostrado por los floridanos en el Bicentenario de la Florida no hace más que mostrar de qué están hechos y que los años no pasan en vano. Con un show de categoría mundial, deleitaron hoy a cerca de 20 mil almas que bailaron, saltaron y corearon hasta quedar sin voz las 33 canciones que los estadounidenses tenían preparadas. En un espectáculo de casi 2 horas no solo le dieron un repaso a sus 25 años de carrera, sino también a DNA, su último trabajo de estudio. Es lo escrito anteriormente, la locura sigue vigente, y con justa razón. ¿Cómo se gestó todo esto? Tras la apertura de puertas a las 17 horas, el público presente se ubicaba expectante y ansioso de presenciar un show completo, pero los Boys siempre aspiran a más. Gritos, cantos y un imponente escenario era la carta que ofrecía el recinto para aquellas y aquellos que se acercaban a sus locaciones.

 

21:30 en punto y se apagan las luces, el estadio se cae a gritos cuando comienza una introducción al ritmo de Gangasta Paradise de Coolio. Es la previa a ese regreso a la adolescencia, a volver al Walkman, a escuchar el «Backstreet’s Back», a tomar la micro amarilla de vuelta del colegio. La banda aparece tras un show de luces y humo que dejan al público atónito, y es ahí donde A.J., Kevin, Nick, Howie D. y Brian se hacen protagonistas del espectáculo. El evento comenzaba a ver sus primeras luces y llantos con Everyone del disco «Black & Blue» para después moverse rápidamente a un clásico, con «I Wanna Be With You» y volver a mediados de los 2000 con «The Call», el setlist avanza y comienzan las intervenciones de cada uno, algunos hablando en español, otros en inglés, y otros en ese famoso spanglish que deja los mismos gritos que un perfecto español. Ya no hay cordura, son todo gritos. ¿Qué son 22 años? No son nada.

 

Entre gritos y gritos, Nick Carter agradece al público chileno por el apoyo de estos 25 años de carrera, y se apronta a bailar a merced de las y los fanáticos. Se van los primeros 45 minutos y la banda se aparta a un costado del escenario para que Carter se luzca con un solo de «The Way it Was». Los pañuelos se hacen pocos. Vuelven los otro cuatro integrantes a escena y se lanzan con «Chances». Un par de temas más tarde, aparecen en escena A.J. McLean junto a Kevin Richardson, al que el tiempo no pasa por su cara, y es fabuloso. McLean se sincera diciendo que volvería una y otra vez a nuestro país, mientras Kevin también se presta para que el público haga y deshaga con él y después preguntar por ese grito que tienen los chilenos. La cercanía y la hospitalidad se sienten tanto de parte del público como la misma banda. Se siente ese cariño, como si fuera un encuentro entre fanáticas y fanáticos con los estadounidenses.

 

Imagen: Jaime Valenzuela. DG Medios.

 

Así, los mismos integrantes hablan sobre sus compañeros y se produce la primera detención. Las novedades no dejan de llamar la atención y es que la banda incluso comienza a cambiar su vestuario en pleno escenario, para deleite de las fanáticas. Avanza la noche y ya se circula por la segunda mitad del set: las luces se abren paso para «Passionate» y «Quit Play in Games». A pesar de ser el mismo formato mostrado en Viña del Mar, en 2019, no se echa de menos el acompañamiento de una banda en vivo, ya que tampoco existe un playback de parte de alguno, y se nota. Y se agradece. La calidad permanece intacta, es una marca registrada.

 

El show continúa, y es el turno de «As Long As You Love Me», coreada a más no poder a estadio completo, dando paso -posteriormente- a «No Place», retratada con visuales familiares en la pantalla gigante, logrando llegar a un momento íntimo entre el artista y público, mostrando «Breathe» en una hermosa versión acapella. Tras esto, sorprender con «Don’t Wanna Lose You Now» ya es darle sello con bordes dorados al espectáculo, más, cantar en español «Nunca te haré llorar» para comenzar ese viaje en el tiempo que nos llevó a los tiempos de ese Festival de Viña del año 98, con todos los clásicos ya conocidos y más que probados, pero que nunca han de faltar, como «All I Have to Give», «Everybody», entre otras.

Ya llegando a la parte final del show, los Boys se lucen con el exitazo de su último disco que los trajo de vuelta, «Dont Go Breaking My Heart» y «Larger Than Life», del álbum Millenium.  El momento es imborrable, ¿la ocasión? Única. El show que montan los Backstreet Boys es de una categoría a la que pocos llegan con su setlist, sumada a esa tremenda puesta en escena, escenarios y ambientes únicos en estas partes del orbe, y que sin duda dejan un precedente para lo que pueda venir después.