NOTES ON A CONDITIONAL FORM | EL REFLEJO DE LOS TIEMPOS

Por Genaro Rencoret

Vivimos tiempos extraños que nos han mostrado la ambigüedad de nuestro mundo. Es más, hasta han llevado a cuestionar más de un punto de nuestra propia y mera existencia. Como reflejo y respuesta a este extraño presente es que sale a luz el cuarto disco de The 1975, el trabajo mejor logrado y articulado de la banda oriunda de Manchester.

‘Notes on a Conditional Form’ se construyó a lo largo de 19 meses y en 15 estudios de grabación en cuatro países diferentes, entre los que estuvo el mismo bus que llevó a la banda a lo largo de su gira por EE.UU en 2019. Una tarea titánica, por decir lo menos, si se tiene presente que el disco, además, cuenta con 22 canciones y que tiene una duración de una hora y veinte minutos.

Imagen por: Jordan Curtis Hughes

La extensión de este trabajo resulta, en primer lugar, inusual en pleno siglo XXI y, en segundo lugar, puede parecer abrumadora ante una primera mirada. Sin embargo, es posible entender de qué va esta propuesta musical una vez que se comienza a escuchar. 

El sonido del disco podría resumirse en un desorden ordenado, lo que queda claro con los primeros tres tracks. Todo inicia con ‘The 1975’, una musicalización, con toques electrónicos y orquestales, de un discurso dado en la ONU por Greta Thunberg, la joven sueca activista medioambiental. Las palabras de la inspiradora del movimiento Fridays For Future terminan con su frase “It’s time to rebel / Es tiempo de rebelarse” y le dan paso al segundo track, ‘People’, canción cargada de gritos, un sonido distorsionado punk y una letra que llama a la acción ante las problemáticas mundiales actuales. Desde ahí llega el tercer track del álbum,’The End (Music for Cars)’, una pieza orquestal que hace recordar a las composiciones de Joe Hisaishi para las películas de Studio Ghibli. 

Imagen por: Jordan Curtis Hughes

Hacer estos saltos de sonido suena, como mínimo, insano e innecesario si se cree que The 1975 es solo una banda que apuesta por el pop-rock. Sin embargo, el tener esto en mente es un craso error. La banda británica ha sabido construirse mucho más allá del pop o del rock a secas y en su cuarto trabajo lo dejan más que claro. A lo largo de los 19 tracks restantes continúan con este desorden ordenado antes mencionado, con el fin de encontrar cohesión dentro del caos. Esto último lo hacen con maestría pasando desde sonidos que mezclan el folk americano con elementos electrónicos, como en ‘The Birthday Party’ o ‘Jesus Christ 2005 God Bless America’, a sonoridades ligadas al rock de comienzos del siglo XXI, como en ‘RoadKill’ o ‘Me and You Together Song’.  Sin embargo la cosa no queda ahí. Hay también canciones con aires de rap, jazz y R&B, como ‘Tonight (I Wish I Was Your Boy)’ o la genial ‘Nothing Revealed / Everything Denied’. Y no hay que olvidar los cortes instrumentales y electrónicos como ‘Having no Head’ o ‘What Should I Say’.

Esta mezcla de estilos parece extravagante leyéndola en estos párrafos pero si se escucha el disco logra tener sentido. Nada dentro del disco se siente forzado o innecesario si se le escucha completo. Todo tiene su justa medida y cada pieza es necesaria para introducir a la siguiente. Todo está articulado para que sea solo un trabajo, para que sea ‘Notes On a Conditional Form’.

Imagen por: Jordan Curtis Hughes

The 1975, sin duda, ha logrado crear su disco musical más cohesionado, concreto y pulido hasta la fecha. Si bien se extrañan mucho las guitarras cargadas de funky y pop de sus anteriores entregas, presentes en canciones de su segundo disco como ‘Love Me’ y ‘She’s American’. SIn embargo, en esta ocasión se suman elementos que antes no se habían desarrollado del todo dentro de sus propuestas previas. Y sobre esto último hay que destacar el trabajo de George Daniel, baterista y productor de la banda, hombre fundamental en llevar esta obra a buen puerto. 

Imagen por: Romina Santibañez

 Asimismo, cabe destacar las letras de las canciones de este álbum como un punto fuerte y relevante, tal como en todos los trabajo de The 1975. Matty Healy se aventura, una vez más, a hablar sobre adicciones, religión, sexo y, sobre todo, de sí mismo y sus miedos como un millenial postmoderno. Todo esto cargado con autoreferencias y existencialismo brutal, como se aprecia al escuchar, por ejemplo, ‘Nothing Revealed / Everything Denied’. 

Si no han escuchado nada de The 1975 antes, diré que este no es un disco para introducirse en su sonoridad. ‘Notes On a Conditional Form’ es un trabajo que será más fácilmente disfrutable para quienes ya han escuchado las anteriores entregas de la banda. Esto debido a que es su trabajo más maduro, donde ponen en la mesa todos los elementos que ya habían estado trabajando en sus discos anteriores y que es necesario oírlo track por track para lograr sumergirse en él y amar sus sonidos, texturas y propuestas. 

Imagen por: Jordan Curtis Hughes

Como dije en el comienzo de esta reseña, vivimos en tiempos inciertos que nos han mostrado la ambigüedad de nuestro mundo. Me imagino que lo que más queremos, al menos ese es mi caso, son respuestas ante todo lo que está pasando. Ante esto, siento que ‘Notes On a Conditional Form’ viene a ser una posible respuesta. Este trabajo de The 1975 viene a mostrar, con su desorden ordenado, que la única respuesta puede ser la sabiduría de lo incierto. Y es que eso es este álbum, un conjunto de piezas musicales que se muestran inciertas pero que tienen dentro de sí una sabiduría tremenda por salen a aventurarse más allá de lo que se establece sobre ellas mismas. En fin, para no alargar más esto diré que este disco es, definitivamente, el mejor hasta la fecha de The 1975. El más largo. El que llama más a la introspección y a la acción. El mejor, sin duda. Un reflejo de los tiempos.