TRAINSPOTTING: MÚSICA, DROGAS Y ADICCIONES

Por Monserrat Acevedo

 

Después de la gran recomendación pasada, en una nueva edición de nuestras recomendaciones semanales de películas y series, hoy les traemos una reseña de la película Trainspotting.

Esta película británica del año ’96, filmada en Edimburgo, la capital de Escocia; Londres y Glasgow, está dirigida por Danny Boyle y producida por Andrew Macdonald para Figment Films. La adaptación de la novela de Irvine Welsh la cual lleva por nombre el mismo título del filme, fue llevada a la pantalla grande. La novela, recomendada por Rebel Inc como la que “merece vender más ejemplares que la biblia” fue leída por muchos, incluso por los que no son muy amigos de los libros.

Protagonizada por Ewan McGregor conocido también por sus papeles como Obi-Wan Kenobi, el maestro jedi en Star Wars; Christopher Robin en el live action de Christopher Robin, que cuenta la historia del amigo de Winnie The Pooh siendo adulto; o como Lumiére el candelabro en el live action de la Bella y la Bestia. McGregor es quien encarna al anti-héroe de este filme, Mark Renton.

Un drama lleno de comedia negra el cual muestra la vida de un grupo de amigos que viven en Edimburgo, donde no es el mismo Edimburgo que vemos en los famosos festivales, sino la capital europea del VIH, la miseria y prostitución. Como todo círculo de amigos, este tiene su particularidad, al ser un grupo de jóvenes desesperadamente realistas, que viven el día a día y no piensan en nada más, ni siquiera en el futuro; porque saben que casi nada va a cambiar.

La película comienza con uno –si es que no es el mejor- de los más icónicos monólogos en la historia del cine, el famoso ‘Choose life’, el cual va dando el patrón de como debiera ser el modelo de vida actual en esta sociedad de consumo donde se compite para tenerlo todo, ¿tenerlo todo implica estar realizado en la vida? ¿sin tenerlo todo podremos realmente ser alguien en la vida?, este es el tópico que da el ‘vamos’ a la película, donde vemos a los protagonistas de esta historia corriendo con “Lust 4 life” de Iggy Pop de fondo.

Este grupo de perdedores, mentirosos, psicóticos y ladrones está compuesto por Mark Renton quien es adicto a la heroína y el protagonista de esta historia, y su círculo cercano de amigos futbolistas: el ingenuo Spud; SickBoy, a quien no le importa para nada lo moral; el deportista y atlético Tommy, quien por lo demás es fanático de Iggy Pop y el violento Begbie. Renton, SickBoy y Spud son adictos a la heroína, junto a todo el resto del grupo se la pasan por ahí, en bares, discos, y en la habitación con un colchón donde se inyectaban heroína, la cual viene a ser la droga que es combustible esencial para sus vidas.

¿Trainspotting? El origen del nombre tendría dos significados, el primero es cuando en el libro Begbie y Renton usan la estación de trenes para ir al baño y un borracho les pregunta si están haciendo ‘trainspotting’, modismo inglés que hace referencia a observar trenes. El otro significado es sobre el uso en Escocia de la palabra, la cual se refiere a ‘buscar una vena para inyectarse droga’. La verdad, aplica para ambos considerando que tiene influencia de ambos países europeos.

Alegre pero fuerte, con recaídas, abstinencias y hasta sobredosis la película muestra la realidad detrás de la adicción a las drogas, que no sólo era de heroína, a la cual intentaron reemplazar por opio, anfetaminas, cocaína, e incluso medicamentos y sedantes. Vemos la desintegración de la amistad a medida que el tiempo pasa, inevitablemente, hacia la autodestrucción. Mark tiene la visión y oportunidad, después de vivir todos los sucesos que hacen transcurrir la historia de lograr escapar de ese destino, pero, ¿realmente quiere elegir la vida?

La película fue muy controversial cuando se estrenó, ya que se creía que promovía el uso de drogas entre la juventud. Fue una bomba al ser muy cruda y fuerte la forma en que se mostraba explícitamente los temas de la drogadicción, y todo ese mundo, sobre todo por la estética –principalmente una pieza sucia con paredes rotas en un edificio inmundo, donde ‘cocinaban’ la droga para posteriormente consumirla- y el contenido, destacando las excelentes actuaciones de todo el reparto, a quienes se les puede ver realmente drogados. Y no sólo de drogas trata de concientizar esta cinta, sino también del auge del VIH, ya que en variadas ocasiones se hacen el test para saber si tenían sida, puesto que reutilizaban las agujas entre ellos mismos.

La banda sonora da el puntapié inicial con Iggy Pop, de quien también se habla harto durante la película, ya que Tommy es muy fan; tan fan que incluso llegó a pelear con su polola por faltar a su cumpleaños para ir a ver a Iggy Pop, quien estaba en tour. También podemos ver entre las escenas por ahí un póster de Iggy. Alguien lo llama ‘Ziggy Pop’ y cree que está muerto, pero no, lo corrigen; los personajes son bien devotos a su trabajo. De quienes también hablan son de David Bowie y Lou Reed y hasta molestan a SickBoy por hablar como el agente 007.

La historia de este protagonista anti-héroe se resume en: ¿Por qué elegir un modelo de vida? ¿Para qué queremos escoger la vida? ¿Escogemos la vida?  Renton al principio decide que seguir a los demás y llevar una vida ‘normal’ es complicado y sobretodo aburrido. El adicto no trabaja, no tiene pareja, no tiene responsabilidades ni tampoco moral, solamente tiene que preocuparse de conseguir algo para vender y costear su adicción. No se estresa, no tiene problemas amorosos y es bastante individual, simplemente vive el día.

Pero el camino que había elegido él junto a quienes son sus amigos se le empezará a poner cuesta arriba, hasta colapsarlo. Mark Renton toca fondo en este ritmo de vida kamikaze y acepta que no puede seguir en un limbo eterno de drogas y alucinaciones; por lo que decide ser útil y darle un cambio a su estilo de vida.

¿Hay algo peor que una vida monótona, aburrida y predecible? La respuesta es sí; vivir escapando de aquello o, todo lo contrario, sucumbir ante la adicción.

Entre esta batalla de ser adicto e intentar dejarlo, Mark encuentra su conciencia en un personaje, quien teme que él desperdicie su vida. Le ayudará a darse cuenta que hay que creer y enfrentar los cambios de la vida y el destino de todas las cosas. Esta filosofía de la película nos invita a reflexionar un montón acerca de la vida y la fragilidad de ésta, la sociedad actual, lo que es importante y lo que no, y a ver la vida desde la perspectiva de este personaje drogadicto, que no es una realidad muy alejada en muchas personas que batallan contra este tipo de adicciones día a día.

Trainspotting fue ganadora del premio de la Academia de Cine Británico al mejor guión adaptado. Su guionista John Hodge se repitió el plato en los premios de cine británico Evening Standard. También estuvo nominado en la misma categoría a los Óscars pero perdió. La película ganó el premio Space Needle de oro a la mejor película en el festival de cine de Seattle en 1996. Ewan McGregor tuvo nominaciones al mejor actor de los premios BAFTA Escocia y del London Films Critic Circle.

En cuanto a su musicalización, el soundtrack fue compuesto por la voz de Blur y 2-D en Gorillaz, Damon Albarn. Tiene escenas exquisitas, como intentar combatir la adicción con la pieza orquestal “Carmen” de Georges Bizat; buscar otras opciones de droga, como supositorios de opio con “Deep Blue Day” de Brian Eno; escuchar las teorías de SickBoy como la “Teoría unificadora de la vida: de pronto lo tienes y de pronto lo pierdes. Y se fue para siempre…” con “Trainspotting” de Primal Scream.

Considerada como una de las películas de culto de fines de siglo, incluso, algunos la llaman ‘La naranja mecánica de los noventa’. La hora y media de película tiene un sello muy marcado, tanto por su diseño de vestuario, accesorios, peinados, los siempre presentes VHS y sobre todo por su soundtrack, lo que la hace una joya noventera.

Carretear y enamorarse con el hitazo –también ícono del filme- “Sleeper” de Atomic; “Temptation” para descubrir impactantes verdades de la mano de New Order; y por supuesto llegar a sentirte drogado como ellos con “Nightclubbing” y ojo, que hasta con un póster de fondo del ídolo de este club de toby, Iggy Pop. Vivir las penas de los personajes –e incluso llegar a  deprimirte con sus vivencias- con “Sing” de Blur; y sufrir con la recaída y sobredosis con “Perfect Day”, que por lo demás la letra le viene como anillo al dedo a toda la escena, gracias Lou Reed.

Reencontrarse para reinventarse, “Mile End” hace que se logre el clímax con Pulp. Suena Underworld: “…podría dar muchas respuestas, todas falsas. La verdad es que soy un mal tipo. Pero eso cambiará…” y todo el desenredo del monólogo con otra canción ícono de esta película “Born Slippy”. Para terminar con una tremenda escena final, resolviendo y dejando dudas, el compositor de esta banda sonora, Damon Albarn. “Closet Romantic” es su canción solista, para dar fin a este exquisito filme. El soundtrack completo es de EMI records.

En 2017 se estrenó su secuela –esperada por muchos- la que transcurre veinte años después de la película original, con una banda sonora de lujo y de la que te estaremos contando próximamente en alguna reseña.

Esta emotiva, y existencial historia la puedes encontrar disponible en Amazon Prime Video. Sin duda, te hará pensar muchísimas cosas y replantearte la forma de ver el mundo.

#LaCajita <3